Centros Epicteto​

Psicología Aplicada

Porque el bienestar emocional también es muy importante

SESIONES PRESENCIALES Y
ON-LINE

Epicteto Psicología está ubicado en pleno centro de Collado Villaba, en la Calle Real 36; a menos de cinco minutos andado de la estación de Renfe y la estación de autobuses, y a 200 metros del intercambiador de autobuses del Zoco. Además, si prefieres que tus sesiones sean online, también estamos adaptados para trabajar de esa manera.

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Ansiedad y estrés

La ansiedad es un mecanismo de defensa natural del organismo frente a estímulos externos o internos que son percibidos por el individuo como amenazantes o peligrosos,​ y se acompaña de un sentimiento desagradable o de síntomas somáticos de tensión. Muchas veces, lo solemos describir como desasosiego, angustia, sin vivir… Sentir ansiedad es algo adaptativo, que nos ayuda a ponernos en marcha y a cumplir las exigencias del entorno; el problema aparece cuando se prolonga en el tiempo y nos causa gran malestar. Los síntomas más comunes son las preocupaciones constantes, el miedo, la angustia, la sensación de falta de control, problemas de sueño, taquicardias…

Tristeza y Depresión

La tristeza es una de las emociones que menos toleramos las personas. Normalmente aparece cuando tenemos una pérdida (personal, de un proyecto de vida, de una pareja, de algo que para nosotros es importante). La tristeza puede camuflarse en otras expresiones como el malhumor, el cansancio, la irritabilidad. Es importante aprender a tolerar esta emoción y saber qué quiere decirnos, para qué está presente en este momento. La depresión es un trastorno mental caracterizado fundamentalmente por un bajo estado de ánimo y sentimientos de tristeza, asociados a alteraciones del comportamiento, del grado de actividad y del pensamiento.

Crisis Vitales

Hay momentos a lo largo de la vida que los psicólogos solemos llamar crisis vitales. Son situaciones en las que nos vemos sumergidos en dificultades personales o emocionales que suponen un antes y un después y que no sabemos gestionar. Los síntomas más frecuentes son impotencia, culpa, problemas de sueños, emociones negativas… y es entonces cuando la ayuda y el acompañamiento de un profesional que nos ayude a gestionar esas emociones es indispensable para que no se cronifiquen.

Acontecimientos traumáticos no superados

Las víctimas de atentados, atracos, violaciones, malos tratos y abusos, o acontecimientos violentos o peligrosos en general suelen mostrar serias dificultades para librarse de los pensamientos y sentimientos asociados a esos acontecimientos. Cuando esta situación se prolonga en el tiempo y la persona se siente incapaz de retomar una vida normalizada hablamos de trastorno por estrés postraumático. A veces, también se puede diagnosticar este cuadro cuando el sujeto no ha sido víctima pero sí testigo (o bien ha conocido por alguien) de hechos que atentan contra la integridad física de las personas. La presencia del trastorno por estrés postraumático se conoce porque el individuo aquejado de este problema experimenta, sobre todo, una gran ansiedad. Más en concreto, puede observarse como siente temor, desesperanza y malestar corporal (o, en los niños, un comportamiento desestructurado o agitado). Es muy característico que la persona recuerde (y hasta reexperimente mentalmente) una y otra vez el acontecimiento traumático, y evite cualquier noticia o información relativa a él. Igualmente, tratará de no pasar por sitios que se lo evoquen o procurará no encontrarse con nadie que se lo pueda recordar.

Obsesiones

Casi todo el mundo tiene algún pensamiento obsesivo, y también es frecuente que se realicen determinados rituales de forma repetitiva sin mucho sentido, por eso hablamos de trastorno obsesivo compulsivo sólo cuando las obsesiones o las compulsiones (los actos repetitivos) son tan recurrentes o intensos que: llevan a alterar de forma importante la vida de la persona (por ejemplo, cuando suponen pérdidas de tiempo superiores a una hora cada día); implican un deterioro de la actividad laboral (por ejemplo, el sujeto tiene que abandonar varias veces su puesto de trabajo para comprobar algo); y cuando llegan a afectar a la vida personal y familiar de forma significativa (por ejemplo, el sujeto tiene que levantarse ocho veces por la noche para comprobar si la llave del gas está cerrada).
Las obsesiones más frecuentes son: contaminación, dudas repetitivas, miedo, fantasías…
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Personalidad Inestable

Algunas personas muy inestables pueden encuadrarse dentro de una categoría psicopatológica especial que denominamos Trastorno límite de la personalidad. Lo más típico de este cuadro es la existencia de un patrón general de inestabilidad y continuo cambio en las relaciones interpersonales (que pasan del afecto más extraordinario al mayor de los desprecios), en la propia autoimagen (que varían de verse muy atractivo o inteligente a alguien horrible) y en los afectos (que oscilan en su grado de intensidad). Además, es muy característica una notable impulsividad; y esto les hace sufrir muchísimo.

Algunos indicadores de que algo no va bien:

Experiencia de malestar subjetivo 
Reacción emocional negativa 
Incapacidad para atender las demandas de trabajo, de familia… 
Evitación de ciertas situaciones 
Preocupación excesiva por las cosas 
Apatía, falta de vigor o energía 
Sensación de soledad o aislamiento social

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